Los efectos negativos del café

Desde hace ya más de 300 años, el café se ha integrado en nuestra sociedad como un elemento de consumo indispensable, llegando a ser una bebida tan popularizada, que en menos de 100 años se extendió desde Etiopía, pasando por Europa hasta América.

Ha llegado a ser la bebida propulsora de la cafeína, un estimulante del sistema nervioso que produce un efecto temporal contra la somnolencia, restaurando el nivel de alerta.

El café contiene potentes antioxidantes y tiene un efecto cardioprotector (siempre y cuando se consuma de forma moderada). Mucho se ha hablado de sus múltiples beneficios, pero los efectos adversos suelen pasar desapercibidos. En la mayoría de los casos, los efectos son pasajeros, sin llegar a provocar enfermedades crónicas ni efectos perjudiciales severos. Sin embargo, el café puede ser elaborado o almacenado de tal forma, que contenga ciertas sustancias tóxicas que sí pueden provocar enfermedades crónicas o daños permanentes.

Efectos negativos

El café no deja de ser un compuesto que altera nuestro sistema biológico y que si se consume de forma frecuente y en dosis medianamente elevadas, puede provocar efectos adversos, tales como:

Insomnio

Un trastorno del sueño que puede desarrollarse como agudo (de corta duración) o crónico (de larga duración). 

Esto puede derivar en problemas de somnolencia y falta de energía. Provocar episodios de ansiedad, depresión o irratibilidad. Además, también causa problemas de concentración y de memoria.

Nerviosismo

El nerviosismo es una excitación nerviosa e inquietud, que provoca pensamientos y emociones negativas, que pueden derivar en cuadros ansiosos avanzados con síntomas físicos como temblores, sensación de ahogo, opresión en el pecho, náuseas o molestias abdominales, sudoración, o incluso, caída del cabello.

Ansiedad

Un trastorno de la ansiedad generalizada que se desarrolla con síntomas mentales; como trastornos del pánico, sensación de irrealidad, o síntomas físicos como palpitaciones o elevación de la frecuencia cardíaca, Síndrome del Intestino Irritable, mareo o incluso desmayo, entre otros.

Además, en según qué circunstancias, puede incrementar la presión sanguínea, provocar glaucoma o perjudicar en el caso de que se padezca de osteoporosis.

Composición del café

Dependiendo de la calidad del café, el proceso de elaboración o su almacenamiento, puede ser que contenga elementos indeseables como:

Acrilamida

La acrilamida se genera principalmente en el café de torrefacto, un café al que se le ha añadido un 15% de azúcar y se tuesta a altas temperaturas.

Actualmente este tipo de café se suele mezclar con café natural. A pesar de ello, está presente en la gran mayoría de las cafeterías o café de calidad baja/media de los supermercados. La Acrilamida, según la Organización Mundial de la Salud, es un potencial cancerígeno.

Moho

Las micotoxinas son compuestos producidos por hongos filamentosos, que pueden causar problemas para la salud o enfermedades. Investigadores de la Universidad de Valencia han encontrado su presencia en más de 100 muestras comerciales de café que fueron recogidas en diversos supermercados. Estas sustancias pueden llegar a ser hepatotóxicas, afectar al sistema inmunológico y hormonal, así como cancerígenas.

Alternativas al café

Es importante tener en cuenta que el café es un alimento que si se toma de forma adecuada, puede aportar beneficios para la salud. El inconveniente es que no estamos consumiendo el café de forma adecuada ni, generalmente, de la calidad que deberíamos consumir. Esto se debe, principalmente, a que desconocemos de dónde proviene y cómo se ha elaborado. Además, la cantidad de café que se consume de forma diaria, se suele disparar en jornadas laborales extensas o en personas que trabajan desde una oficina.

A día de hoy existen otras opciones que son más saludables y con menos inconvenientes que el café, conteniendo los mismos o más beneficios y proporcionando energía. Entre estas alternativas se encuentran:

Achicoria

La Achicoria se extrae de la propia raíz de la planta escarola (Cichorium intybus), se tuesta y pulveriza para obtener un polvo similar al del café. Tiene el sabor amargo característico del café y en ocasiones se utiliza mezclado con café ya que tiene efectos beneficiosos para el hígado y es depurativa.

El único inconveniente es que es sedante y no aporta energía, ya que no contiene cafeína. Por lo que es un complemento adecuado para descansar, pero no es así para una jornada laboral o activa.

Por lo tanto, la achicoria es un sustituto adecuado solo para el café descafeinado.

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Matcha

El Matcha o té matcha, son las hojas desvenadas de la planta de té verde, secadas y molidas durante un proceso en el que se tapa la planta para que ésta adquiera más propiedades como antioxidantes o clorofila. Existen diversas calidades de matcha. La calidad buena, llamada “ceremonial” o “premium” no es amarga y tiene un sabor suave sin llegar a ser dulce, pero agradable al paladar. Además tiene un color verde vibrante. Sin embargo, la calidad mala, tiene un sabor amargo y un color verde amarillento.

El matcha contiene 48 veces más antioxidantes que el café, además, también contiene Vitamina A, C, E, K y B-Complex, magnesio, zinc selenio y fibra dietaria. Adicionalmente, también contiene L-Teanina y cafeína, pero a diferencia del café, la cafeína se absorbe de tal forma que no nos provoca sus efectos secundarios, es más, al combinarse con la L-Teanina,  provoca un efecto de calma y concentración.

El Matcha es muy fácil de preparar. Se puede echar una cucharita (1 gramo) en agua, leche o incluso en zumo y remover. En cuestión de segundos tendrás la vitalidad que necesitas cada mañana.

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  1. A mi ya me lo comentó una amiga que es médico de cabecera y desde entonces opto por otras opciones. La verdad es que al no poder saber el tipo de café que nos venden, prefiero no tomarlo.

    Hay otras bebidas con cafeína que son mucho más saludables y que no tienen todos esos efectos negativos.

    Buen artículo.

  2. Lo de la acrilamida lo había leído y no le daba demasiada importancia. ¿Realmente es tan mala? Creo que las frituras también la tienen. Con lo que sí lo flipo es con lo del moho. No sabía que podía haber moho en el café que venden en los supers :O

    1. Hola Marcial,
      Es cierto que las frituras también contienen acrilamida, pero la cantidad de acrilamida que contienen depende de la temperatura a la que se ha frito y lo que se fría.

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