Belleza, Bienestar

Errores comunes en el cuidado de la piel:

Tener un rostro y una piel saludables es algo que casi todos queremos por ellos buscamos siempre los mejores productos, tratamientos y recomendaciones para lucir una piel fresca, luminosa y saludable. El problema viene cuando por desconocimiento cometemos errores que no sabemos el daño que nos hacen, dejamos de ver buenos resultados y nos preguntamos ¿Qué estoy haciendo mal? Es por eso que hoy te contaremos algunos errores comunes en tu rutina de cuidado de la piel.

1)      No conocer tu tipo de piel: Si, no todas las pieles son iguales y no todas tienen las mismas necesidades ni se ven afectadas de la misma manera, por esto es importante que conozcas si tu piel es seca, mixta, grasa, con tendencia acneica, etc, para que así puedas utilizar los productos que se adapten mejor a tus necesidades.

 

Como saber cuál es tu tipo de piel: Busca tres servilletas y enuméralas, con el rostro limpio coloca una servilleta sobre tu frente, una sobre los pómulos y una en la zona de la nariz. Si al cabo de cinco minutos todas las servilletas están secas tienes piel seca. Si solo una o dos están sudadas, tienes piel mixta y si las tres tienen manchas de sudor, tienes piel grasa.

2)      Usar productos que no son para tu tipo de piel: Si eres de piel grasa un producto para pieles secas te hará lucir una piel aún más grasosa. Si tienes piel seca un producto para piel grasa te hará resecar aún más, por esto debes estar pendiente de la formula y hacia qué tipo de piel van dirigidos los productos que adquieras.

 

3)      Lavarse la cara con jabón del cuerpo: La piel del cuerpo es muy diferente a la del rostro, por lo general la primera es mucho más resistente y tiene necesidades distintas. Los jabones para el cuerpo normalmente causan resequedad en el rostro (muy contraproducente para cualquier tipo de piel)

 

Lo ideal es comprar un jabón específico para el rostro y para el tipo de piel, los jabones en barra no son muy recomendados porque tienen el mismo efecto que tiende a secar. Existen limpiadores en gel, líquidos e incluso leches limpiadoras que se ajustarán mejor a las necesidades de tu piel y la dejaran limpia y libre de suciedad.

4)      Excederse con la exfoliación: Exfoliarse es un proceso donde se utiliza un producto físico (puede ser un scrub o un cepillo para exfoliar) para remover las células muertas de la piel y dejarla más brillante y fresca. Sin embargo, exfoliarse todos los días o hacerlo con productos demasiado agresivos puede causar lesiones en la piel e impedir el proceso de renovación celular.

 

Qué se debe hacer: Exfoliarse con productos suaves, comprados o caseros (pueden ser avena o café) una vez por semana para las pieles secas y cada quince días para las pieles grasas. Evitar a toda costa exfoliantes naturales que contengan azúcar pues los cristales son demasiado abrasivos y lastiman la piel.

 

5)      No hidratar: Existe la creencia de que para frenar la piel grasa es necesario dejarla “secar” o que los productos hidratantes contribuyen a la producción de sebo. Esto es completamente falso, al contrario, una piel grasa produce tal cantidad de oleosidad para mantenerse hidratada así que darle una ayuda con una crema, loción o aceite va a ayudar a mantener el molesto brillo a raya.

 

6)      No limpiar las telas que usamos diariamente: Comienza con la funda de la almohada, seguido por las toallas e incluso nuestras sabanas, todas estas telas acumulan suciedad muy fácilmente y, aunque parezca exagerado, es necesario lavarlas al menos cada tres días para evitar que esa suciedad contamine nuestro rostro y obstruya nuestros poros.

Como tip extra: No es recomendable utilizar la misma toalla para secar el cuerpo y el rostro. Es preferible usar una toalla más pequeña, de algodón o microfibra que sea gentil y únicamente para utilizarla en nuestra cara.

 

7)      No usar protector solar en días nublados: vemos el cielo creemos que porque no se ve el sol ya podemos saltarnos el protector solar ese día. La verdad es que las nubes no frenan los rayos UV y hacen el mismo daño a nuestra piel, por ello, el protector solar debe aplicarse de igual forma en días nublados.

8)      No ser constante: Muchas veces probamos un producto y tendemos a pensar que este será milagroso a los pocos días. Si no vemos resultados rápidos lo olvidamos y buscamos otro, pero en realidad muchos productos muestran resultados si son usados de manera constante por esto es tan importante mantener y respetar nuestra rutina de cuidado, con constancia obtendremos los resultados que queremos.

 

Esperamos que estos pequeños consejos te sirvan para identificar si en algún momento has cometido alguno de estos errores en tu rutina de cuidado de la piel, puedas corregirlos y por fin entender qué era eso que te mantenía lejos de la piel radiante que tanto deseabas y ahora podrás conseguir.

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