Murió después del parto porque no estaba dispuesta a perder a su bebe e hizo algo único

Algunos dicen que es suerte, otros lo llaman coincidencia, pero la mayoría creemos que son milagros. Muchas cosas que nos pasan en nuestro día a día son milagros, aunque no los veamos así. De hecho, si podemos abrir los ojos un día más, eso es un milagro.

Si fuéramos doctores, entenderíamos que cada segundo estamos batallando por mantenernos vivos. Por eso, si estas leyendo este artículo, considérate afortunado se seguir con vida.

No importa como quieras llamarlo, nosotros preferimos decir que los milagros existen y ocurren en nuestros días. Algo chocante de los milagros es que, estos pueden ocurrir cuando menos lo esperemos. Justo en el momento cuando toda esperanza se ha esfumado, en ese instante es cuando sucede lo inesperado.

Ese fue el caso de una madre, quien habían quedado embarazada en una situación muy riesgosa. Después de realizarle varios exámenes, los doctores le dijeron existía la posibilidad de que su hijo o ella murieran en la cesárea. En ese instante, ella gritó sin titubear: “Salven a mi hijo”. No obstante, esta no es una decisión que se debe tomar a la ligera, pues se deja con todas las responsabilidades al padre.

Los doctores sabían que ella no tenía que morir necesariamente. Sin embargo, existían altas posibilidades de que eso ocurriera. En ese caso, ella dejaría solo a su esposo a cargo de todo, incluso de la criatura que estaba a punto de nacer. Esto sería algo desastroso, especialmente cuando se tienen hijos pequeños que criar y disciplinar.

Cuando la esperanza se pierde, sucede el milagro

Tal y como los médicos habían previsto, en medio de la cesárea, la mujer falleció. Parece ser que su estado era muy delicado y no soportó el procedimiento. Aunque todo marchaba bien, en un instante perdió todos sus signos vitales y fue declarada muerta. Este fue un momento muy triste tanto para el personal médico como para su esposo y familiares.

No obstante, los doctores continuaron con el proceso y pudieron salvar al niño. Cuando lo tomaron en sus brazos, el doctor lo puso en el pecho de la madre para que se pudiera alimentar. Después de unos segundos de haber hecho esto, ocurre el milagro. De pronto, la madre abre los ojos y todos sus signos vitales vuelven a la normalidad.

Luego de unos instantes, la madre regresó en sí y pudo comprender lo que estaba pasando. En ese momento, no pudo hacer más nada que comenzar a llorar a pulmón abierto y a dar gracias a Dios. Ella estaba convencida que se trataba de un milagro y así lo veía.

Es increíble lo que el amor de madre a hijo y viceversa pueden lograr. Esto es lo más grande que podemos tener y sentir. Y es que los hijos son el mayor regalo que una mujer pueda recibir. Hoy, tanto la madre como el bebé se están recuperando y tienen mucha esperanza de vida. Si tienes a tu madre con vida y te alegras de eso, comparte este artículo en tus redes sociales.

¡Comparte con tus amigos!

Si este articulo te ha gustado compártelo