Cada martes el hombre de la izquierda almuerza con esta vagabunda. Pero cuando ella le suelta esta bomba, él no lo puede creer

Hoy en día nuestra sociedad esta tan corroída que resulta muy difícil confiar en las personas, mucho menos andar tranquilos por las calles, pues siempre se está a la defensiva porque cuando uno menos lo piensa puede ser víctima de cualquier persona y circunstancia.

Pero aun así, aún existen ángeles en la tierra, personas de buen corazón dispuestas a dar sin recibir nada a cambio, personas que aún se conduelen del mal ajeno y buscan la manera de aportar su granito de arena para contribuir con los demás.

Este es el caso de la historia de hoy, esta se trata sobre Greg Smith y Amy Joe, el trabajador y ella una mujer que vive en la calle. Esta historia está contada por el propio Greg quien utilizo su página en Facebook para darla a conocer.

Ojos vemos, corazones no sabemos…

El comienza su historia con una foto que comparte donde escribe palabras más o palabras menos que nos presenta a Amy Joe, quien desde hace algunas pocas semanas está compartiendo con él, el almuerzo de los martes, su encuentro se da en la intersección de Pine Street con S. Orange Avenue, en el centro de Orlando.

Antes de esos encuentros él ya la había visto en una esquina, le llamo la atención que ella nunca pedía dinero, pero cada vez que pasaba por su lado solo recibía un “buenos días señor, que tenga buen día, que Dios le bendiga”. Él es un hombre que trabaja de traje por lo que es normal que los vagabundos le pidan dinero, pero Amy nunca lo hizo, por lo que todos los martes la invita a comer, sus almuerzos duran entre treinta minutos y una hora, en los que el pude constatar que es una mujer muy positiva, aun en las circunstancias en la que se encuentra.

Pero hace poco ella le conto el motivo que lo llevo a compartir esta historia, pues lo dejo muy asombrado. Ella no solo no bebe, no fuma y no es adicta a ninguna droga, sino que ella… No sabe leer, nunca nadie se tomó la molestia de enseñarla, por lo que le resulta realmente imposible conseguir trabajo si no posee esta capacidad. No solo eso sino que también le confeso que con el poco dinero que recolecta se va a la biblioteca a conseguir libros que le permitan aprender a leer, en lugar de comprar comida. Esto lo dejo muy sorprendido ya que ella prefiere aprender a leer antes que alimentarse.

Así que ahora aprovecha ese tiempo de almuerzo para enseñar a Amy Joe a leer y para comer claro, todas las semanas sacan un libro de la biblioteca y lo leen juntos y los demás días ella lo hace por su cuenta. La idea de compartir su historia aclara, no es para alardear ni para que sientan lastima por Amy, sino para que las personas se motiven y le tiendan la mano a quien lo necesita sin esperar nada a cambio, pues en el mundo aun existen muchas personas como o Amy Joe.

Así que si tienes la oportunidad de ayudar a otra persona no lo dudes, esta puede resultar ser la mejor experiencia de tu vida.

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