FUE A LLEVAR EL CORREO A ESTA ANCIANA DE 94 AÑOS, ENTONCES ESCUCHO ALGO Y ENTRO COMO UNA BALA

La imagen que todos tenemos de los héroes es la que nos ha generado la ficción: gente vestida con trajes extravagantes, capas que ondean en el viento y un carácter bondadoso, que los lleva a lograr todo lo que se proponen con sus talentos sobrenaturales.

En la realidad, los héroes son mucho menos llamativos que esto, pero quizás por esa razón, son aún más impresionantes. Se trata de héroes que viven cotidianamente como todos, pero que logran salvar vidas y ayudar a otras personas sin esperar nada a cambio.

Hay muchas historias increíbles de personas que se dedican a ayudar a otros, y estas historias nos demuestran que todos podemos ser héroes si demostramos el coraje y la decisión para poner las necesidades de los demás delante de las propias en circunstancias difíciles.

Cualquiera puede ser un héroe, no se necesita el dinero de Batman o las habilidades de Capitán América. Las personas más sencillas y humildes pueden demostrar que tienen todo lo que se necesita para ser héroes, como lo demostró este joven cartero de Dakota del Norte.

ÉL LA SALVÓ CUANDO NADIE MÁS PODÍA AYUDARLA

Para el cartero Josh Hefta, la anciana de 94 años que vivía en su ruta siempre fue especial. Su nombre es Alice Paschke. Josh siempre procuraba ser lo más considerado con ella que podía, así que se acercaba hasta la puerta y colocaba el correo por debajo de esta. Y Alice siempre abría la puerta al poco tiempo después, para saludarlo y charlar un rato.

Pero eventualmente Alice empezó a tener dificultades para hacer su rutina normal, y dejó de acercarse a la puerta cuando Josh llegaba. Él tenía que continuar con su ruta, pero se preocupaba por la anciana.

Fue tras un día en que ella no respondía, y no aparecía, que Josh no dejó de preocuparse. Tocó la puerta con insistencia, hasta que eventualmente oyó una suave voz pidiendo ayuda desde adentro. Desesperado, pateó la puerta hasta abrirla, para poder prestar ayuda a su amiga.

Al entrar, Josh decididamente se alegró de haber tomado la situación en serio y de haber insistido para ayudarla: Alice se había caído, y llevaba unas 20 horas esperando a que Josh apareciera, pues era su única esperanza ya que vivía sola y nadie más la visitaba.

Tras recuperarse, Alice tuvo que mudarse a un asilo de ancianos donde alguien podría cuidarla como lo necesitaba. Ya no está en la ruta de Josh, pero eso no significa que no puedan verse de vez en cuando, y se visitan a menudo.

Josh recibió un importante galardón por su logro, la mayor condecoración para un cartero en la historia de Estados Unidos, y lo tiene bien merecido. Hombres así hacen falta en el mundo, y nos alegramos de que su historia sea un hermoso recordatorio de que los héroes pueden surgir de cualquier parte.

¡Comparte con tus amigos!

Si este articulo te ha gustado compártelo