CARTA DE UN BEBÉ QUE DESPIERTA POR LAS NOCHES A SU MAMÁ

Cuando nos convertimos en madre nuestra vida cambia por completo. Las horas de dormir son menos, las noches se vuelven unas más difíciles que otras, igual que los días, pero no hay nada más satisfactorio que ver crecer sano y feliz a nuestro pedacito de sol.

En esta etapa de la vida de una mujer todo parece ser muy sensible. Nos ponemos melancólicas y lloramos casi por todo pero es normal debido al cambio de hormonas que está sometido nuestro cuerpo.

Pero, ¿qué pasa por la mente de nuestros pequeñitos? Nosotras a diferencia de ellos, podemos hablar y decir lo que sentimos, pero en el caso del bebé no saben expresarse de otra manera que no sea por medio de su llanto.

En este artículo dedicaremos unas líneas a lo que sería una carta de un bebé a su adorada madre, que de seguro te hará reflexionar y sacaras algunas lágrimas de tus ojos.

DESDE QUE SOMOS MADRES NUESTRAS VIDAS CAMBIAN POR COMPLETO

Amada mamita, desde que nací tus noches ya no son las mismas. Unas se han vuelto más difíciles que otras, por ello, tus días también han cambiado. Te vivo observando y admiro tu mirada de agotada. Me siento realmente afortunado y bendecido de tenerte.

Sé que aun con tantos sacrificios que haces por mí y tu entrega sientes una felicidad de solo tenerme contigo. Tus brazos son mi mejor refugio y mi mejor amor. Me das tu calor y mi mundo se alegra por completo.

Te agradezco mami por darme tu amor incondicional y dedicar de tu tiempo para atenderme. Gracias por arrullarme suavemente y con dulzura. Gracias también por calmar mis llantos dándome tu cariño y por contarme esos hermosos cuentos de tu imaginación.

Nuestras noches desde que llegue a tu mundo

Comprendo que las noches que solías tener antes de mi llegada eran diferentes. Ahora son interrumpidas cuando despierto de madrugada. Anoche interrumpí tu sueño a cada rato porque quería que me acogieras en tus bracitos. Necesitaba sentir los latidos de tu corazón.

Sentir tu protección y cariño es muy importante para mí. Siento mucha paz y seguridad cuando me abrazas. Me das lo mejor de ti siempre: la leche materna. Ese alimento que sale de ti y me da lo mejor para que yo crezca sanito y fuerte acompañada de una sonrisa en tu cara.

Desde entonces he comprendido que eres un amor de verdad puro e incondicional. Mamita, cada día valoro lo que haces por mí. Y te pido disculpas si en algo te incómodo. Entiendo que debes dormir pero aún estoy muy pequeño y no tengo dominio de mis sueños ni de mis esfínteres. No creas a quienes te dicen que quiero dominarte. Eres mi seguridad.

Quiero que sepas lo que me pasa en las noches

Aun no sé lo que significa estar solo en una habitación. Lo que sí se es que tu calor de madre es mi refugio. Tú eres mi mundo. No escuches a los que dicen que debes crearme independencia, recuerda mamita que aún sigo siendo un bebé.

Con el tiempo iré aprendiendo a lo que es ser libre e independiente para hacer mis cosas. De eso te encargaras tú de enseñarlo. Por ahora déjame acurrucarme en tu regazo y abrázame con todas tus fuerzas.

Desde que llegue a este mundo, tú has sido mi soporte, y cuando lloro lo que más quiero es que me escuches y recurras a mi llanto y te agradezco que lo hagas sin importarte la hora que sea.

Con toda tu entrega y amor, me estas enseñando que de este lado se puede confiar. Gracias por consolarme todas las noches sin pensar que al día siguientes tienes que levantarte temprano para cumplir con tus otros deberes.

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