¿Aplastas los ciempiés? ¡No lo hagas! Cuando sepas los motivos no lo harás nunca más!

En el planeta, contamos con una enorme cantidad de animales y especies distintas. De la misma forma que existen diferentes tipos de plantas, se puede apreciar la existencia de insectos y bichos. Ellos ayudan mucho a los ecosistemas, aunque puedan parecernos asquerosos o darnos miedo.

Ya sea porque nos de pavor, nos causen grima o creamos que son insignificantes, no deberíamos, por nada del mundo, aplastarlos y eliminarlos. En esta oportunidad, te hablaremos de un insecto que tiende a ser víctima de nuestros ataques y se trata del ciempiés.

Su nombre científico es la scolopendra cingulata pero es conocido como ciempiés debido a su cuerpo alargado, compuesto de muchas patas. Todos, al menos una vez, nos hemos topado con algún ciempiés en nuestras vidas. Ya sea en la grama de un parque, o cuando nos levantamos para ir al baño y lo encontramos por allí rondando.

La scolopendra casera que te ayuda a estar sin bichos.

El caso es, que siempre que lo vemos, sentimos el impulso de aplastarlos y eliminarlos para siempre de nuestra vista. Sin embargo, ¿qué pasaría si te decimos que hacer eso es un total error? Probablemente pienses que mentimos, pero aquí te mostraremos el por qué no debes hacerlo.

El ciempiés casero, ese que aparece en cualquier rincón de nuestro hogar, y que siempre procuramos aplastar, no es tan peligroso como su aspecto intimidante puede hacernos creer. El dejarlos con vida puede ayudarnos a estar a salvo de criaturas mucho peores.

En nuestra casa pueden existir toneladas de bichos que, de no tener un ciempiés por allí, podrían causarnos mucho daño al punto de poner en peligro nuestras vidas. El ciempiés nos sirve de mucho al comerse todas esas especies de animales que a veces ni encontramos por allí.

Si aniquilamos a los ciempiés, estaríamos dejándonos propensos a que esos otros bichos puedan atacarnos y enfermarnos. Aunque parezca un tanto insólito, el tener un ciempiés en casa puede ser de gran ayuda para nosotros, siempre y cuando estos no nos hagan daño a nosotros.

Lo mejor del caso, es que a veces ni sabemos que existen porque se ocultan en los lugares más insospechados de nuestra vivienda. Lo que debes hacer es que, si los ves, no los mates. Simplemente déjalos estar.

Si los matas, debes estar al tanto de que ellos poseen un químico que, cuando los aplastamos, puede llegar a ser muy tóxico para nosotros. Por lo que la “cura” puede llegar a ser más cara que la enfermedad.

Evita matarlos para que los demás bichos ni se te acerquen y evites una enfermedad.

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